Derechos de autor en la traducción: ¿Un traductor es también autor?

Derechos de autor en la traducción

Los derechos de autor protegen la propiedad intelectual del propietario de dichos derechos. El derecho de autor alemán define el objeto protegido como una obra literaria, científica y/o artística.

También en la traducción se manifiesta la producción creativa del traductor, y cuando el traductor traduce también obras literarias resulta lógico que sus traducciones estén protegidas por derechos de autor, ¿pero es así realmente? ¿Y qué significa esto?

La traducción como proceso creativo

Por lo general, una traducción raramente consiste meramente en transferir palabras de un idioma a otro. La traducción es más bien un proceso creativo. Esto se pone de manifiesto en el hecho de que una traducción no se puede volver a traducir literalmente al idioma de partida, porque hay innumerables secuencias de palabras diferentes para expresar la misma cosa. Por tanto, en una traducción siempre fluye la creatividad del traductor al texto meta.

Y existen diferencias entre los distintos tipos de texto. Mientras que en la traducción de un texto especializado el traductor se atiene firmemente a las palabras del texto fuente, las traducciones de textos en lenguaje general pueden ser más libres. Ejemplos típicos de textos especializados son las traducciones jurídicas (p. ej. certificados y documentos contractuales) y las traducciones técnicas (p. ej. instrucciones de uso), en las que, por motivos legales, se requiere la exactitud del texto. La traducción de un poema o una novela, por el contrario, tiene por objeto entretener al lector y por tanto debe ser lingüísticamente atractiva. Una buena traducción de una obra literaria se distingue por su creatividad singular.

Importante para los derechos de autor: el umbral de originalidad

Precisamente esto es también lo decisivo en cuanto a derechos de autor: la creatividad. El párrafo 3 de la Ley de Derechos de Autor alemana dispone:

las traducciones y otras formas de tratamiento de una obra que sean creación intelectual personal de la persona que las haya realizado quedarán protegidas como obras independientes sin perjuicio de los derechos de autor de la obra tratada.

Por tanto, los derechos de autor protegen las traducciones cuando se tratan de una creación intelectual personal del traductor. Este es el caso de cuando la traducción se diferencia de la obra original debido a un determinado grado de creatividad. Dado que la diferencia entre la obra original y la traducción no es igual en todos los tipos de texto, pues no siempre puede el traductor formular libremente, sino que tiene que atenerse exactamente al texto de origen según las circunstancias, solo determinados tipos de traducciones gozan de protección por derechos de autor. Depende del denominado umbral de originalidad.

La Ley de Derechos de Autor alemana no contiene en cualquier caso ninguna definición exacta sobre cuándo se alcanza el umbral de originalidad necesario y la traducción es por tanto susceptible de protección. Esto debe resolverse judicialmente caso por caso. No obstante, una cosa está clara: las traducciones automáticas no pueden ser nunca una creación intelectual personal y por lo tanto generalmente no están protegidas por derechos de autor.

Autorización del autor original

Es importante saber que: según la Ley de Derechos de Autor alemana, la traducción representa un tratamiento del original y precisa de la autorización del autor de esta primera obra. Las obras lingüísticas protegidas por derechos de autor gozan de dicha protección automáticamente a su finalización, por tanto no es necesario solicitarlo por separado ni identificar de forma especial las obras protegidas.

El propietario de los derechos de autor no es responsable de asegurarse de que se respeten los derechos de autor. Es más bien el posible usuario el que debe informarse de si una obra está protegida o no. Esto es válido independientemente de si se va a utilizar con fines comerciales o privados.

Los derechos de autor no son ilimitados, sino que se extinguen generalmente transcurridos 70 años de la muerte del autor. Después ya no es necesaria una autorización previa para un tratamiento de la obra, por ejemplo una traducción.

¿Qué pasa con los derechos de autor del autor original en la traducción?

Si una traducción queda protegida por derechos de autor, por un lado es autor el traductor y por otro lado el autor de la obra original sigue siendo propietario de los derechos de autor. En ese caso, el autor del original y el traductor son coautores de una obra.

No obstante, el traductor obtiene todos los derechos correspondientes a un autor, por ejemplo la mención de su nombre en la publicación así como la participación en ganancias. Además puede solicitar la afiliación en la Caja Social de Artistas y celebrar un contrato con la sociedad de gestión colectiva Wort. Y debido a que la traducción en ese caso se considera una obra protegida, no están permitidos su tratamiento ni publicación sin autorización, al igual que la obra original.

Conclusión: los derechos de autor también se aplican a las traducciones, pero no a todas

En resumen, se puede decir: los derechos de autor no se limitan únicamente a las obras originales literarias, científicas o artísticas, sino que en determinados casos pueden proteger también las traducciones. Un factor determinante es el umbral de originalidad de la traducción, es decir el grado de creación personal propia que el traductor aporta.

En el caso de las traducciones literarias se aplican en caso de duda los derechos de autor; pero en los textos especializados se considera que están demasiado próximos a la obra original y que el traductor no tiene suficiente margen para aportar su propia creatividad, independientemente de que este sea efectivamente el caso.